Un supuesto choro fue balea’o en un enfrentamiento con los tombos de Polisotillo. El pana respondía al nombre de Luis Hernán Correa Guitiérrez (20), mejor conocido como “El Luigi” en el barrio de Bello Monte, donde vivía.

Según los pakistanes el llave estaba empistola’o y se encontraba junto a otro yunta en una moto marca Horse de color azul, cuando una patrulla pasaba por el casco central de Puerto la Cruz. Los carajos se pusieron nerviosos, entonces uno huyó, mientras que “El Luigi” empezó a echarle tiro parejo a los funcionarios, quienes también respondieron con plomo, dándole al ahora frío.  La vaina pasó por Guaraguao, como a eso de las 12 del mediodía. Los azules se llevaron a Hernán pa’ la emergencia del Razetti, pero al llegar el convive estaba muertico.

La causa del pase pa’l otro la’o de “El Luigi” fueron dos pepazos en la parte trasera de la telba. En la zona del apojeo fue recolectada una bicha marca Colt, calibre 22 milímetro. De igual forma, se conoció que el sujeto presentaba registro policial por el delito de robo genérico de fecha 28 de octubre de 2014.

*Dolientes piden justicia
El pure del difunto, Jairo Correa, soltó el beta de que eso no fue ningún enfrentamiento, sino que los pacos se pasaron de ratas y se rasparon al carajito, además de haberle robado una platica que según cargaba en ese momento.

Supuestamente, el mortadela era un chamo tranquilo, que vivía con su jeva y su carajito, sin molestar a nadie ni haberse metido en peo de robos ni drogas. “Él estaba comprándole ropa a su hijo, cerca de Traki, cuando llegaron dos policías y un Guardia Nacional, se lo llevaron en la moto y mi hijo apareció media hora después por una parcela en Guaraguao”, mantuvo el señor Jairo.

La maita del chuleta, quien se negó a soltar sus datos, no aguantó el dolor de haber perdido a su retoño y se lanzó al piso del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf), a donde el occiso fue trasladado posteriormente y se puso a gritar a todo gañote que “mi hijo no merecía morir así”. Asimismo, toditos los parientes negaron que el pana haya estado encana’o alguna vez. El frito deja a un menorcito y a su majunche. Él era el menor de cinco hermanos. La progenitora pidió justicia, porque supuestamente el rollo no fue un intercambio de plomo, sino que ella dice que los tombos le dieron matarile por puro gustico.

“Ni voy a pedir justicia, porque eso no existe en este país”, afirmó la pure. Detectives adscritos al Eje de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) fueron al lugar a los fines de iniciar las investigaciones correspondientes.