Hace nueve años se fundó la urbanización Lago Mar, ubicada en Nueva Barcelona, justo al pasar el centro comercial Puente Real. Desde entonces, las casi 300 casas del sector, esperan por asfaltado y servicios públicos. “La comunidad olvidada” es como describe el lugar la doña Flor Ceballo, quien es una de las fundadoras.

Casas de cementro y cerámica bien construidas son lo que se observa en el lugar, pero son enchabadas por las calles llena de barro, piedras y enormes cráteres.  “Nosotros vivimos así, entre tierra. hace años compramos y construimos casas para la familia, pero nunca nos imaginamos que esto se iba a quedar así, al descuido. Ahora no podemos vender y tenemos que vivir de esta manera”, contó Flor Ceballos.

Los panitas de Lago Mar, se fajan a diario pa’ quitar el polvero y el lodo seco de los alrededores, sin embargo, las casitas se la pasan con la marca del barro en las paredes y por dentro llenas de tierra.

La doña chismeó que en el sitio hay varias familias enfermas de la piel y con líos en la respiración por el estado en el que se encuentra la urbanización.  “Tenemos más de un año con una laguna que invade toda la calle Vista Real. No hay paso para los carros”, dijo Flor. También soltó que los vecinos ya tienen estrategias pa’ salir de las casas sin embarrarse: se colocan bolsas en los zapatos o van de piedra en piedra sin caerse.

*Líos hasta el cuello
Vivir entre barro no es la única dificultad para los convives de la zona. Resulta, pasa y acontece que los servicios públicos más sencillos también escasean en el lugar.
La Ceballos poteó que el sistema de cloacas no existe y que el servicio de aseo tampoco es “muy útil que se diga”.

El pana Henry Monasterios que los mismos vecinos se las ingenian pa’ no ahogarse entre basura y terminan quemando los desperdicios.  “Menos mal que entre toda la comunidad nos colaboramos y ayudamos unos a otros, porque si contamos con las personas encargadas, estaríamos bajo tierra”, desembuchó el hombre.

Monasterios también contó que muchas parcelas están abandonadas y llenas de monte, lagunas y son criaderos de mosquitos porque los dueños no quieren construir nada en el lugar, en vista de la suciedad y de la poco atención que han recibido a lo largo de estos nueve años. “Son muchas casas bonitas que están entre una inmundicia y las personas no quiere vivir aquí”, dijo.

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