los precios de la comida van es subiendo como la espuma, jodiendo al más pobre, quien se tiene que matar trabajando pa’ medio comer.  Pero pa’ quien tiene familia la vaina es  más cabilla, porque el comprar la papa semanal está rudo.

Los costos cambian más que el clima, pero de guate mala pa’ guate peor.  El pure Américo Suárez se quejó más que muchacho regaña’o y dijo que cada vez que va a llenar la nevera es un beta, porque los costos son cada vez más altos, ¿y el sueldo? que no le alcanza es para nei.

“No sé de qué sirve que suban el salario si igualito todo sube al ratico y quedamos en las mismas”, soltó el don.  Por otro lado los que tal en las ventas en el Mercado de Tronconal, potearon que ellos no tienen pa’ dónde coger y aumentan los precios, porque lo mismito hacen sus proveedores, además que la producción también se pone más carita cada vez.  Ni porque es un mercado municipal los precios son más bajiticos, todo cuesta la misma vaina que en los comercios más pipirisnais.

*PRECIOS
Por otro la’o lo importante es saber que por ejemplo, un kilo de papas ya está en Bs. mil 600, el de pimentón en Bs. 2.500, la cebolla fea pa’ el bolsillo en tres lucas, y los combitos de monte ya llegaron a las tres mil lucas.

Pero las frutas no se quedan atrás, porque ya el kilo de guayaba llegó a los Bs. 1000, el de durazno igual, lo mismo que el de cambur.  Las verduras, que sirven pa’ resolver de una alguna sopita, ya pasan de Bs. 900 por cada kilo.

Pero si nos vamos pa’ lo fuerte del asunto, como el pollo, que se consigue hasta en cuatro lucas o la carne que pasa de los seis mil bolívares, la vaina se pone ruda.  Incluso ya comerse un pancito está caro, porque el kilo de queso amarillo llegó a las 13 lucas y el jamón, dependiendo de marcas y tipo, puede llegar a costar 15 mil bolos.

Por eso, en un estimado, se deben gastar aproximadamente unos Bs. 60 mil en comida, solo para darle a la jeta una semana.  La profesora Nélida Guzmán contó que lo poco que gana se le va en pura comida pa’ los de su casa, que aunque también colaboran, esa nevera se mantiene pelada cuando ni cuenta se dan.
“Si no es semanal, es diario, porque constantemente uno debe estar pendiente de qué comprar”, dijo la doña.

abre 2*AYUDA PA’ UN PANITA
El llave Rusnert José Torres, tiene dos años trabajando en el Mercado Municipal de Troncomorro, pero como el panita tiene una discapacidad visual no han querido adjudicarle un puestico en el berenjenal aquel.

El convive contó que los mandamases del mercado se la pasan amenazándolo con que lo van a sacar, incluso hasta le han mandado a los pacos pa’ que lo piren, pero los tombos al ver que tiene el peo en la vista lo dejan tranquilito.

Torres también poteó que los de la alcaldía le prometieron resolver el rollo, pero nada que aparece algún chivo pa’ echarle una manito aunque sea.  Por último, dijo que los vendedores lo corren porque es competencia.