Dicen las malas lenguas que por el pueblo de Mochima hay espantos por demás. Así le pasó al panita Miguelito, que se confió un fin de semana y se fue emparranda’o para allá a quedarse en una casa de playa que heredó de la pure. Resulta y acontece que todos los panas se echaron senda pea y se quedaron acostados en ese porche, y el panita Miguelito le dio curiosidad salir a recorrer las calles del pueblo por ahí por las tres de la mañana, con botella en mano. Andando por esos lares solitarios se detuvo en una esquina medio turuleco de tantos traguitos encima y ve a lo lejos la figura de un hombre, que estaba como cubierto por una capa. Miguelito queriendo socializar a esas tantas de la noche, y hasta queriendo brindarle un traguito a tan curioso personaje se acerca a la figura espectral y cuál es su sorpresa que cuando ésta se da la vuelta resulta ser un viejo sin pies que empezó a acercarse a él flotando. Miguelito cagado hasta más no poder y sintiendo como se orinaba encima se fue pa’ tras y se cayó en el piso y empezó a arrastrarse de retro, a ver si en una de esas llegaba a su casa, que ya ni se acordaba cual era. Mientras tanto la figura toda envejecida, con ojos sangrientos y baba en la boca extendía sus manos hasta el pana, queriendo agarrarlo y Miguelito gritaba como loco “vete, vete”.

En esas que se logra parar y se va esparapetado a casa de la pure corriendo sin siquiera fijarse de si lo  estaba persiguiendo. En lo que llegó, abrió mandado esa reja y empezó a pegarle como loco a esa puerta, porque ya sus amigos no estaban en ese porche. En eso siente que una mano le agarra el hombro y empieza a pegar golpes como loco, tira contra el piso a quien lo agarró, le da de manotazos  y en eso le dicen: “¡Mi pana tranquilízate!”. Resulta que era Ramón, uno de los carajos que andaba con él y le pregunta qué pasó. Total que Miguelito le echa el cuento y le dice: “chamo ni loco vuelvo pa’ este pueblo”. En lo que amaneció toditos se devolvieron, no sin antes preguntar que loco es ese que sale en las madrugadas por el pueblo y los habitantes le dijeron que resulta que era el padre de la iglesia que hace años falleció y en las noches da un recorrido por las calles, porque  las está cuidando.