Los tres jugadores del Chapecoense que sobrevivieron al accidente aéreo que diezmó al equipo en noviembre pasado alzaron el sábado la Copa Sudamericana 2016 en el estadio Arena Condá, en Chapecó, antes de un partido amistoso del plantel reconstituido ante el Palmeiras.

El arquero Jackson Follmann, que sufrió la amputación de parte de la pierna derecha tras la tragedia, enarboló junto al defensor Neto y al lateral Alan Ruschel, el preciado trofeo, bajo una salva de aplausos. Las esposas de las víctimas del accidente ingresaron luego al césped, donde se les entregó las medallas que hubieran recibido sus maridos, en una ceremonia cargada de emoción.

En el minuto 71, el locutor del estadio pidió a los espectadores levantarse y aplaudir, en homenaje a las 71 víctimas de la tragedia. Ese ritual se repetirá en los partidos que el Chape juegue de local.

La mitad de la recaudación se destinará a las familias de las víctimas y la otra mitad a la reconstrucción de club, que contrató a 22 jugadores. La Copa le fue atribuida al Chape a pedido del Atlético Nacional, con el que debía dirimirla. El accidente se produjo el 28 de noviembre, en las montañas colombianas, cuando el equipo brasileño se dirigía a Medellín a jugar la el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana-2016.