Dos convives quedaron pega’os la madrugada de ayer en el municipio Guanta, luego que se restearan ante los pacos locales. El chivo guanteño, Jonnathan Marín,  informó que tenían aproximadamente 30 días siguiéndole los pasos a «El Indio de Arapo» y su combo.

Al parecer, dos de los tipos se enconcharon en el sector El Chaparro y con los datazos en las garras, Poliguanta los entrompó a eso de las 5:00 a.m. La entrada triunfal de los tombos fue «celebrada» a cohetazos por «Gallina Negra», «El Cumanecito» y «Pedro Galleta».El patrón explicó que los disparos fueron repelidos por las comisiones al mando del takamajaka de la institución, comisionado agregado Hernán Rosales.

Tras un tranca’íto de pura candela, «Gallina Negra» y «El Cumanecito», resultaron gravemente heridos; siendo trasladados en una carroza oficial hacia el seguro social de César Rodríguez de Guaraguao. Los pepazos recibidos los dejaron fritanga posterior a su ingreso al centro de salud. El compínche de los plincha’os pudo marcar la milla entre la lluvia de balas, pero ya lo están buscando hasta debajo de la pirámides de Egipto.

*BALAS POR
TODOS LADOS
El alcalde detalló que la organización delictiva de «El Indio» tiene su base de operaciones en el estado Sucre, sin embargo han ido tomando terreno en la localidad costera, específicamente por la parte sur, ya que colinda con los Altos de Sucre.

Explicó que luego de meterle la lupa al asunto y con apoyo de la comunidad, supieron que los abatidos y el líder de la banda mantienen azotados a los habitantes de esa zona.
Asimismo, obstaculizan la carretera nacional que conecta Anzoátegui con Sucre para cometer fechorías.

Presuntamente, le explotan cauchos y vidrios a los usuarios. Cuando la gente se detiene, los encañonan y les tumban todo lo que cargan. Luego del supuesto enfrentamiento, los polis revisaron la guarida de los ultimados.

En ese lugar hallaron dos escopetas calibre 16,  una escopeta cañón corto, dos chalecos antibalas, dos chalecos de mototaxis, diez chopos, diez pistolitas de mentira, tres cachas de madera, tres tubos para armar chopos y una gran cantidad de balas.

Entre las pepas, habían varías de fusiles y armas de alto calibre. «A quien ande fuera de la ley, lo vamos a atacar duramente», sentenció el papaúpa.
De igual forma, el jefe municipal hizo un llamado a los landros para que agarren el camino del bien y se reinserten en la sociedad.
Los cuerpos de los mortadelas aún no han sido identificados por los familiares.