A según y que el Cerro el Morro de noche es pa’ locos. Resulta que pa’ allá sube la gente a pachanguear, pero dicen las malas lenguas que ahí se ha muerto un pocote de gente lanzándose y son almas en pena que quedan en los matorrales y te alientan a que te lances también. Así le pasó al panita Joseito, un día por andar con la inventadera subió hasta el área del tanque a tomar con unos amigos y entre tanto bochinche y curditas le entraron ganas de orinar. Bueno el llave se fue a meter por un monte desconocido y caminó y caminó, porque ya andaba medio paloteado y cuando se dispuso a bajar sus pantalones comenzó a escuchar silbidos. Joseito creyendo que era un pana de él que lo estaba llamando se metió la paloma entre los pantalones y empezó a caminar pa’ donde sentía más cerca el silbido, y sentía que se hacía más y más bajo, y él se iba apurando porque lo podía perder de vista, en eso empieza a escuchar como una voz aún más fuerte que lo estaba llamando y ya no sabía distinguir entre el pitido ni la voz, pero entonces en eso siente que le empiezan a gritar su nombre: “José, José”, y de repente lo agarran por la espalda y lo tiran contra el suelo. Él asustado, creyendo que le estaban jugando alguna broma empuja a su compañero, que resultó ser el gracioso de Marcos, y le dice: “¡Marisco que te pasa, me cagaste!”. Y él le responde: “no chamo, él que me cagaste fuiste tú que ya ibas directo a caerte por el cerro”.

En eso José ve pa’ el frente y se encuentra con que estaba justo al filo del cerro e iba directo a echarse la matada de la vida por andar escuchando un silbido que ni sabía de dónde salía. “Chamo yo escuché como un silbido y eso es lo que andaba siguiendo”, le dice a un Marcos ya pálido de la impresión y los dos se paran apurados, con la pea ya pasada y le dicen a sus panas para irse de volada.

*PERSEGUIDOS
Ya cuando van bajando ven la sombra de una mujer justo encima del tanque, y el mismo silbido se distingue en la distancia. Los dos se dicen con los ojos “escuchaste” y se les pone la piel de gallina antes de meterle chola a ese carro y bajar apuraditos antes de que al espanto se le antoje aparecerse. en la vía.