Los panitas que hacen vida cerca de la plaza San Felipe, en Barcelona, vienen denunciando el pésimo flujo vehicular que presentan a raíz de la creación del bulevar.

Según el testimonio de algunos vecinos, las mal llamadas “perreras” que funcionan como transportes y los vendedores ambulantes se han adueñado de todo el lugar, por lo que  el tránsito se volvió todo un beta.

La señora Verónica Ávila, quien tiene más de 20 años viviendo en Portugal Arriba, desembuchó que  antes la cosa funcionaba mejor pues, aunque solo existían algunas paradas hacia la vía de Naricual, con las calles laterales de la plaza los carros no se aglomeraban en una sola vía. “A veces tenemos prisa en salir y en ese pedacito se nos va hasta media hora porque los conductores creen que la plaza es de ellos. Si la idea era sacarlos  para facilitar el paso, pues lo empeoraron todo”, soltó la mujer.

Por tal razón, los convives le hacen un llamado a Mister Mandarria para que se de una vueltica por el lugar y observe el propio mercado que se ha formado a raíz de la remodelación del lugar, quitándole la tranquilidad toda la comunidad.

Y. TIAPA