Gringolandia se prepara para uno de los mayores rearmes de su historia, ya que el presi Donald Trump ordenó a su Administración que prepare un presupuesto con un incremento de 54.000 millones de lechugas en los gastos de defensa.

La histórica subida será compensada con un plan de recortes general, especialmente en ayuda exterior. El tijeretazo evita tocar explosivos, pensiones y asistencia sanitaria, pero muestra que Trump está dispuesto a la escalada militar para hacer cumplir sus sueños de grandeza. “Tenemos que empezar a ganar guerras otra vez”, poteó.

El patrón de los iunaites quiere recuperar la primacía militar de su país. “Antes decíamos que Estados Unidos jamás perdía una guerra, ahora no ganamos ninguna. Llevamos 17 años luchando en Oriente Próximo, hemos gastado seis billones de dólares y ahora estamos peor que nunca. Es inaceptable”, dijo.

La propuesta no estará lista hasta mediados de marzo. Luego tendrá que ser negociada y entrar en el Capitolio. Un espacio de mayoría republicana, pero donde todo es sometido a la presión. Será entonces cuando Trump, que hasta ahora ha gobernado bajo el impulso de las órdenes ejecutivas, tenga que hacer frente a su primera gran batalla legislativa.

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