En las bodas de Indonesia la comida que queda de las fiestas es repartida a los más necesitados, no se desperdiciará na’ pero es bueno que hagan eso en vez de botarla.

«No me lo esperaba. De pronto recibí comida gratis», desembuchó a los chismosos de los medios un vejete que se gana la vida recogiendo desechos pa’ venderlos, sobre todo plástico.

Fue posible gracias a un proyecto de los panas de la ONG Foodcycle que reparte entre los pobres los restos de comida de las bodas en un país en el que muchos alimentos se desperdician.