Una niñita de 12 años del colegio María Dolores González Amaro, en Apodaca, Nuevo León, México, fue rociada con un spray por su propio compañero de escuela. El resultado, una córnea dañada y está a punto de perder el ojo. Se puede realizar un trasplante de córnea, pero se necesitan 5 mil dólares pa’ pagar la costosa operación y la madrecita no puede pagar.

Lógicamente, la niña asistió al colegio con unos lentes de sol para tapar la herida, pero nunca imaginó que esto iba a causar más burlas de sus compañeros. En vez de entender la situación, sus propios amigos le habían dado la espalda y prefirieron hacerle más bullying.

“No se llevaba los lentes porque decía que se reían de ella en la escuela y yo le decía, no mi amor, te los tienes que llevar y ella me decía que no, y yo eso le dije a la maestra. Es que se ríen de ella. Dijo: aquí nadie se ríe. Le dije, es que ustedes no ven”, aseguró indignada Petra Díaz, abuela de la menor.

Ni si quiera los padres de los hijos se presentaron cuando ocurrió el ataque a la indefensa niña. La buena noticia es que los compañeros de trabajo de la abuela la apoyaron.