La figura del cadi es fundamental en el golf y alguno de ellos ha pasado a la historia junto al deportista al que acompañan y asesoran, pero ahora el campo de Silvies Valley, de Oregón (EE. UU.), apuesta por una modalidad algo diferente y con una pequeña pega: se puede comer la hierba.

El recién inaugurado y rústico campo de golf de siete hoyos McVeigh’s Gauntlet ofrece a sus clientes que una cabra les lleve los pesados palos, aunque estos mamíferos artiodáctilos todavía son incapaces de elegir cuál es hierro o madera ideal para cada golpe.

Eso sí, en la montura especialmente diseñada para que realicen esta tarea, las cabras pueden llevar hasta seis cervezas con las que refrescarse a mitad de recorrido, cosa que un cadi profesional humano probablemente se negaría a hacer.

Esta iniciativa se inspira en los inicios del golf, que, señalan los diseñadores de la bolsa, Oregón Seamus Golf, se originó entre pastores que perfeccionaron su habilidad entre las ovejas y las cabras que cuidaban.