La capital de Filipinas, Manila vivió una historia triste, pero a la vez alegre. Charlotte Villarin se iba a casar y su padre Pedro “Papu Pedro” Villarin había caído enfermo; sin embargo no quería perdérsela pachanga de la boda, como fuese.

Los pechugos pusieron la fecha y Pedro llegó en ambulancia para el gran día, pero no pudo ni sentarse en una silla de ruedas, así que lo hizo con la camilla. Al parecer disfrutó mucho de ese día.

Lo triste de este betulio, es que aunque la hija pudo casarse y ser feliz, el padre se petateó a solo tres días de la boda a la edad de 65.