Un tipo de 79 años vivió los últimos diez años de su vida junto al mortadela de su padre en su apartamento de la calle San Andrés en la localidad de San Quintín, en Aisne (Francia), según potearon varios medios locales franceses.

El cuerpo del hijo, André Arnaud, que se peteteó el pasado septiembre por causas naturales, fue encontrado en su casa tres días después de su estirada de pata. «El septuagenario fue descubierto tres días después de su muerte en su apartamento den el centro de Saint-Quentin, el 17 de septiembre», soltó una fuente policial al diario Ouest France.

Aquel no iba a ser el único hallazgo macabro en la choza. Un primo que fue a limpiar la casa a mediados de octubre se sorprendió del mal olor que desprendían unos potes de basura y al registrar el lugar con más detenimiento descubrió «debajo de una sábana el cuerpo momificado del padre, que llevaba muerto unos diez años», según el informe policial.

Al igual que su hijo, Félix Arnaud había fallecido por causas naturales, pero su muerte no había sido declarada por su hijo, por lo que oficialmente falleció el pasado 16 de octubre, ¡con 112 años!