Una camarera de un restaurante de Greenville, en Carolina del Sur, sigue frotándose los ojos después de descubrir la generosa propina de 10.000 dólares que le dejó un cliente luego de pedir dos vasos de agua.

Bret Oliveiro, camarera en “Sup Dogs”, atendió el pasado viernes a un cliente que se sentó en la mesa del restaurante. Tras mirar el menú, tal y como relató la trabajadora a “WRSL”, el hombre pidió un par de vasos de agua y se marchó.

Oliveiro se dispuso a limpiar la mesa y sobre la misma encontró el fajo de billetes junto con una nota: “Gracias por la deliciosa agua”.