Les daba matarile con una inyección de gasolina en el corazón, o en las cámaras de gas, o ejecutándolos de un disparo, o lanzándolos desnudos a la nieve hasta que se congelaran.

Desde junio de 1942 hasta septiembre de 1944 Johann Rehbogen fue guachiman allí, en el campo de concentración de Stutthof, cerca de la ciudad portuaria de Gdansk, en Polonia. Hoy tiene 94 años, y en la ciudad alemana de Muenster acaba de empezar el juicio contra él por complicidad en los crímenes del nazismo.

No hay evidencias que lo vinculen personalmente a los 60 mil asesinatos, pero su condición de guardia de las SS lo convierte en cómplice de cientos de ellos, dijo el fiscal Andreas Brendel en la primera sesión del proceso.

Rehbogen les aseguró a los investigadores que él trabajaba allí, pero no sabía lo que estaba pasando.