El crepúsculo llegó tarde para ver la coronación de la LVBP, y eso que el comboque tocó la gloria le rinde honores por mera procedencia. Cardenales de Lara se tituló campeón de la temporada 2018-2019, y lo hizo de día, en plena tarde, tal como ocurrió en la campaña 1997-1998, justamente contra Leones del Caracas, en el Universitario.

La sequía de 18 años se terminó cuando Ildemaro Vargas, Juniel Querecuto y Rangel Ravelo hicieron una doble matanza. Los pájaros rojos salieron en bandada y tomaron el medio de la UCV. Celebraron el triunfo 9 a 2 en el quinto juego de la Gran Final. Festejaron el quinto título de su historia, con las manos arriba, como si también quisieran adueñarse del cielo y bajar de un solo jalón a José Castillo y Luis Valbuena.

Los cardenaleros aplaudieron hasta el cansancio a Raúl Rivero, obrador de 4.1 innings en blanco que apagaron a Leones. Él fue el ganador del choque decisivo. También hubo loas para Ildemaro Vargas, productor de dos carreras impulsadas, pero más para Juniel Querecuto, quien si bien conectó un imparable en el juego, encarnó a Robert Pérez al alzarse como el Jugador Más Valioso, por su contribución al campeonato alado. Es el primer pelotero que gana de forma unánime esta edición del galardón.