El Real Madrid enfrenta uno de los retos más grandes en los últimos años y es el de dejar atrás la pasada temporada donde la partida de Cristiano Ronaldo fue una pieza vital en el derrumbe de uno de los mejores equipos del mundo, dejando al conjunto sin ningún título importante a excepción del Mundial de Clubes.

El punto de partida de la nueva era fue la contratación, nuevamente, del francés Zinedine Zidane para que comandara al equipo luego del fallido intento con Julen Lopetegui y Santiago Solari.

“Zizu” llegó marcando varios puntos para el cambio entre los que destacaban que debía asumir mayor responsabilidad en la confección de la plantilla, comunicar bajas a jugadores y pedir los que encajan en una evolución del estilo de juego que desea aplicar a su Real Madrid.

La llegada del deseado Eden Hazard marca un punto de partida pero Zidane espera más fichajes y salidas. A días de arrancar la temporada de manera oficial se encuentra con que su mayor deseo no ha llegado, Paul Pogba, y jugadores con los que no cuenta como Gareth Bale y James Rodríguez, siguen en su plantilla pese a pedir públicamente su marcha.

Los refuerzos en  zonas que estaban debilitadas ayudarán en los objetivos. Ferland Mendy será competencia dura para Marcelo en el lateral izquierdo, Militao exigirá a Sergio Ramos y Raphael Varane en el centro de la defensa y Luka Jovic se presenta como el complemente que faltaba al lado de Karim Benzema. Más la extensión de la línea del club en su apuesta por futuras estrellas con Rodrygo y Kubo.

A la espera de los últimos movimientos tras una pretemporada repleta de dudas, con el deseo de un perfil de jugador que no existe en la plantilla como Van de Beek en la media punta y un nuevo referente entre Pogba o Neymar, Zidane ha aprovechado la pretemporada para probar y ha generado más dudas aún. Pero la peor noticia de la pretemporada madridista fue la grave lesión de Marco Asensio.